Cochabamba y Descenso a la Selva Boliviana

No estaba en nuestros planes quedarnos en Cochabamba otro día fuera de lo planificado, a petición de nuestros anfitriones del Rotaract club Cochabamba decidimos alargar nuestra estadía un día más, bueno tampoco es que lo pensamos mucho, esta ciudad es bonita, su gente amable y acogedora, si alguien esta pensando visitar Bolivia les recomiendo conocer esta ciudad.

Nuestros días de “descanso” son muy activos ya que realizamos diferentes cosas como mantenimiento de las bicis, lavar la ropa, escribir el blog para poderlos mantener informados de las novedades de nuestra aventura, etc. Pero obviamente también disfrutamos de los lugares donde estamos, por ejemplo en Cochabamba nos deleitamos con deliciosos platos típicos del lugar gracias a nuestros amigos del Rotaract especialmente José Luis y Dany quienes nos hicieron probar el Sillpancho que es un plato parecido a nuestro churrasco, la diferencia está en que en Cochabamba la carne se la sirve apanada, otro de los deliciosos platos que nos servimos y a mi parecer el mejor de todos es el Pique Macho, que es un picado de lomo y pollo asado, acompañado de papas y salchicha fritas, pimiento, huevo duro en rodajas, muy nutritivo.

Nuestros anfitriones nos habían armado una agenda de medios, tuvimos 3 entrevistas para diferentes televisoras locales donde difundimos los objetivos del proyecto e invitábamos a la gente a subirse a la bici, Cochabamba es una ciudad de alrededor de 1 millón de habitantes, tiene altos niveles de contaminación por polución debido a la cantidad de automotores que circulan por sus calles, esperamos que esto cambie y que las personas empecemos a ver en la bici una real alternativa de movilidad.

Aprovechamos para resolver algunos inconvenientes en mi bicicleta, me recomendaron un taller que estaba ubicado en la calle Santa Cruz llamado La Bicicleta, del señor José María Burgos, para no alargar la historia realizaron un mantenimiento de la bici, le cambiaron los radios de la rueda posterior, calibración de frenos, cambio de pastillas, varios, todo esto les tomó alrededor de 2 horas de trabajo y no me cobraron ni un centavo, lo hicieron como colaboración a nuestro proyecto, definitivamente hay personas buenas que se han cruzado en nuestro destino, todas ellas aportando con su grano de arena para que este sueño se haga realidad. El mundo esta rodeado de gente maravillosa cada vez me convenzo más de esto.

En la noche jugaba el paso a la semifinal de la Copa Libertadores de América el Bolívar vs el Lanús, nuestros amigos Rotaract habían planificado reunirse a ver el juego que era de interés nacional ya que este equipo representaba a todo el país, fue un buen cotejo, en los minutos finales el Bolivar hizo el gol que le aseguraría el paso a la siguiente etapa, la gente estaba muy contenta y auguraban éxitos a este equipo que tenía un partido mucho más complicado en semifinales ya que tendrá que jugar contra el San Lorenzo de Argentina equipo dirigido por el Patón Bauza pero haremos fuerza porque el Bolívar llegue a la final de la Libertadores, sería la primera vez que un equipo boliviano esté disputando una final del campeonato interclubes más antiguo del mundo.

Al siguiente día nos despertamos muy temprano en la mañana, teníamos nuestra última entrevista en un canal de TV, luego de esto José Luis nos llevó a un lugar en el parque tipo agachaditos para desayunar unas ricas empanadas de viento y así despedirnos de esta hermosa ciudad a la que en lo personal espero regresar alguna vez.

Avanzamos alrededor de 50 Km a través de una exigente pendiente, conforme íbamos ascendiendo al regresar la mirada se podía ver una pequeña estela de polución que cubría el cielo Cochabambino y confirmaba lo que ya nos habían comentado respecto al ambiente contaminado de esta ciudad, empezamos lo mejor del ascenso que es bajar pero a unos 50 Km más empezó a llover a cántaros y como si fuera poco una niebla espesa impedía que avancemos más rápido así que escampamos en un restaurante donde vendían truchas y decidimos acampar aquí para pernoctar, a cambio del favor que nos hacían los dueños del lugar nos servimos una trucha frita como cena y luego nos metimos al sobre, bueno al sleeping que en realidad parece sobre porque en estos fríos hay que cerrarlo hasta el cuello para mantenerse caliente, el único consuelo que nos quedaba era que al siguiente día cambiaríamos de clima ya que descenderíamos a 200 metros de altura hasta la selva boliviana, creo que esto nos motivaba mucho ya que a las 6 de la tarde ya estábamos dormidos.

A estas alturas dormir en sleeping sobre el suelo es mejor que descansar en un colchón, la espalda queda con un dolorsito típico que ya se lo siente normal después de 50 días de viaje, en la mañana hay que realizar unos cuantos giros a cada lado para que los huesos vuelvan a su posición habitual y listo, de nuevo a las bicis, avanzamos alrededor de 10 Km y se sentía el calorcito de la selva boliviana, por fin calor, habíamos estado alrededor de 20 días entre los 3000 a 4000 metros de altura y ya era suficiente.

Este día fue genial porque conforme avanzamos el paisaje iba cambiando, empezamos a ver las plantaciones de plátano, la selva oriental, las cascadas que nos recordaban la vía Loja – Zamora, los ríos caudalosos donde después de terminada la jornada de pedaleo tomamos un refrescante baño en un río transformado en parador turístico con algunos restaurantes en su entorno, aquí decidimos montar la carpa a un costado del río para pasar la noche.

Después del baño nos acercamos a un restaurante para comer algo, la señora que nos atendió identificó el acento y nos dijo son ecuatorianos, nos contó que ella vivió en España algunos años y que había convivido con gente ecuatoriana, son muy buenas personas comentó, pero ni así nos quiso hacer un descuento en la comida, preguntamos que había para comer? y nos dijo pescado con yuca y plátano frito, en realidad estábamos con tantas ganas de probar plátano y yuca que no importaba si nos servía el pescado.

De esta manera terminaba otro día más y un día menos hacia Brasil.

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Ahora somos 7 – Nevada altiplánica

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Antes del alba me levanté para  continuar mi lectura sobre los comentarios reales de la historia de los Incas del historiador cusqueño Garcilaso de la Vega; pese al día adicional de descanso forzado que tuvimos, aún persistia un ligero dolor en mi estomago producto de la salmonelosis debido a una mala ingesta alimenticia. Conforme avanzaba el tiempo se iluminaba la ventanita que quedaba junto al sofá  e iluminaba la pared   donde estaba escrito nuestro mensaje  del proyecto, aquí cada cicloviajero deja plasmado  a su paso cientos de historias una mas interesante que la otra, la nuestra era la primera de Ecuador, de a poco el silencio de la casa del ciclista en la Paz  se convertia en algarabia y felicidad conforme se iban despertando alistaban sus bicicletas y alforjas, ya que coincidimos en que las 8 personas que estabamos hospedados  aquí ,continuariamos nuestros viajes  el dia de hoy por rumbos diferentes pero con un mismo sueño, devorarnos el mundo en bici.

Después de poner a punto todo y una pequeña limpieza de la casa, comenzó la caravana cicloviajera para ascender 14 kilómetros desde  los 3600 metros de altura de la capital Boliviana hasta los 4000 del Alto. La caravana iba liderada por Pablo Olias con su remolque cargado de sonrisas representadas en sus marionetas con su proyecto Titiribici, seguido de una pareja de franceses Eva y Fransua que vienen recorriendo Sudamérica mas de 6 meses y se dirigen hasta Ushuaia (Argentina) a continuación veniamos Ernesto y yo, muy cerca otra pareja de franceses pero a diferencia de los demás ellos iban en un tandem es decir en una misma bicicleta, Clementine pedaleada con los pies extendidos hacia adelante y Matías su novio atrás en la posición normal de un ciclista, lógicamente era la bicicleta que mas llamaba la atención, finalmente venía Jaime un chileno que venian bordeando todo el lago Titicaca y se dirigía al sur.

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Conforme iba ascendiendo mi dolor de estomago se  agudizaba definitivamente el esfuerzo físico hacia que los músculos del estomago se contraigan y provocaba el dolor, reduje un poco la velocidad me detuve para tomar un descanso, de pronto ya todos habian pasado y no me quise retrasar demasiado asi que avance unos pocos kilómetros, más adelante tuve una sensación de fatiga y enseguida el vómito, descanse un poco tome agua y continue pedaleando, ya en mi cabeza iba dando vuelta que necesitaba descansar que no podia seguir cicleando en estas condiciones y por otro lado pensaba que ya íbamos un dia de retraso y a ese sumarle otro provocaría que nuestro recorrido diario aumente para poder nivelarnos y poder cumplir el objetivo de estar el 15 de junio en Brasilia; en esto ya habíamos coronado la cima y llegado a el Alto donde me esperaban todos. Converse con Ernesto le comenté que realmente estaba mal que no iba a poder seguir, avanzamos todos hasta un restaurant yo no probe bocado alguno excepto un par de bocanadas de agua. Mientras ellos comían algo, seguía mi debate y reflexión interna hasta que tome la decisión de continuar no podiamos perder otro día más.
Luego de la comida Jaime el chileno se despedía ya que iba a regresar a Copacabana a solucionar un tema migratorio y nosotros los 7 restantes avanzamos en dirección sureste hacia Cochabamba, pedal tras pedal acumulabamos kilómetros, como nos encontrábamos en las planicies del altiplano avanzábamos rápido,  el dolor en mi estomago había reducido su intensidad pero se mantenia latente, el tiempo avanzaba inexorablemente, pasado las 5 de la tarde Pablo (El español) el cicloviajero mas experimentado se detuvo junto a un camino vecinal y manifesto que era momento de parar y alistar el campamento para pasar la noche, a estas alturas habíamos recorrido poco mas de 100 kilómetros, asi que nos adentramos cerca de un kilómetro y escogimos el sitio ideal para colocar las carpas, conforme se iban armando las  tiendas me preocupaba un poco ya que todos excepto nosotros tenían carpas térmicas y ya me imaginaba que ibamos a tener uno que otro problema en la noche, ni bien terminamos de armar nuestra tienda de campaña nos sorprendía una granizada tenaz que acompañada de un fuerte viento amezaba con destruir nuestra carpa, por suerte esto no duro mas de media hora pero era el antesala de lo que se vendría en la madrugada.
Pasado este evento climático cada uno hizo su cena, ese era otro detalle que no estabamos preparados, pese a que al inicio del  viaje cargábamos mi reberbero y todo lo necesario para cocinar en el campo por el tema del peso lo enviamos a Ecuador de regreso, sin embargo  gracias a nuestros amigos nos servimos un taza caliente de café que en estos frios extremos no solo calienta el cuerpo sino el alma. La temperatura fue descendiedo paulatinamente, enseguida buscamos refugio en nuestras carpas y luego de arroparnos bien dentro de cada una de nuestras bolsas de dormir  caímos en sueño profundo.
Mientras dormía dentro de mi estomago se libraba una batalla, de pronto un frío intenso cerca a mi oreja me despertaba, la carpa casi se había reducido a la mitad y se había filtraba agua en su interior, especialmente del lado donde yo estaba recostado, enseguida pensé, que debido al viento y la llovizna se solto uno de los anclajes de la carpa ocasionando este inconveniente, tome mi linterna de mano observé la hora en el celular eran las 1 y 30 de la mañana me predisponía a salir y mi cabeza golpeo contra el techo sintiendo que había un peso sobre la carpa, cuando salí habia una estela blanca sobre el suelo que con el resplandor de la luna se formaba una alfombra brillante impresionante que se perdía en el horizonte hacia las faldas de la cordillera real, un paisaje mágico que invitaba a soñar despierto,
la nieve seguía cayendo a manera de escarcha, todas las carpas estaban totalmente blancas y parecían unas cuevas de algún esquimal en la Antártida, la nuestra por su forma estaba llena de nieve solo de un lado  donde poco a poco esta, se ha ido descongelando y filtrándose en su interior, pensé sacar la cámara para tomar unas fotografías de larga exposición pero el frío era tan intenso y penetrante  que esa idea se desvaneció enseguida, ingrese nuevamente a la carpa y a partir de aquí no pude a dormir hasta el amanecer; pese a que retire toda la nieve sobre la carpa, ya estaba con bastante agua por dentro, los pies prácticamente habían perdido su sensibilidad y los frotaba entre si para ganar algo de calor, así paso toda la noche hasta que finalmente amaneció, salimos de las carpas el más emocionado era Pablo, además que tiene una personalidad y una energía increíble  comenzó a gritar nieve Señor nieve!!! Y comenzó a saltar y a juguetear como un niño a sus 39 años declarando la guerra trinacional entre Francia, España y Ecuador, después de esta afirmación me lanzó la primera bola de nieve y no tarde en escudarme atrás de una carpa y responderle, los franceses no se quedaron atrás y comenzó el cruce de  balas de  nieve de lado a lado, Ernesto como es un poco friolento no se atrevió a salir de la carpa a librar esta entrenida batalla polar.
Debido a mi profesión he acampado cientos de veces en varios ecosistemas pero era la primera vez  que lo hacía en medio de una nevada y a esas temperaturas extremas,  fue una experiencia increíble cada vez me quedo extasiado de la belleza de la Pacha Mama y por las aventuras que tenemos gracias a una bicicleta, tomamos muchas fotografías algunos videos, desayunamos, desarmamos el campamento y continuamos nuestra ruta hacia Cochabamba.

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Eran cerca de las 9am y al mantenerse la geografía similar al dia de ayer avanzamos rápido hasta un pueblito que ahora no recuerdo su nombre donde almorzamos,  aquí tuvimos un grato encuentro con una compatriota que era la dueña del restaurante y desde hace 12 años vivía aca casada con un Boliviano, no se como se acostumbró a vivir del calor guayaco al gélido altiplano.

Después de contentar el estomago,  seguimos en nuestro pedalear llenos de experiencias y cargados de historias hasta Caracollo donde por 25 bolivianos cada uno, pasamos la última noche juntos todo el grupo que salimos desde la Paz.

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La siguiente mañana empezamos el día con una taza de café bien cargado preparado por Pablo en su reciclado y novedoso reberbero hecho con 3 latas de aluminio de un energizante popular.
Terminado el cafecito empezamos el dia, antes de las 8am ya estabamos en la ruta, desde nuestra salida de la Paz la vía se ha caracterizado por tener bastante tráfico en especial de transporte pesado y la vía en reparación en muchos tramos se estrechaba existiendo desvíos muy polvorientos, creo que esta es una de las razones que aparte del frío  ha provocado que se agudice la gripe que desde hace un par de dias tiene Ernesto, paulatinamente comenzamos a ascender un poco más hasta llegar a los 4500 metros de altura y a despedirnos del altiplano que lo hemos surcado ya cerca de un mes y personalmente espero con ansias climas más tropicales, asi como del altiplano un poco mas adelante nos despedimos con un poco de nostalgia pese al poco tiempo hicimos gran amistad con Pablo Olias el famoso Titiribici que se desviaba a seguir sacandole sonrisas a los niños en Oruro.
El resto terminamos de coronar la cordillera y sin perder tiempo comenzamos un descenso de 2000 metros de altura hacia Cochabamba, el cual lo disfrutamos mucho, cerca de las 5 de la tarde ya estábamos en Cochabamba donde Jose Luis de club Rotaract en esta ciudad nos esperaba para darnos una mano enlos temas logísticos, aquí también nos despedimos de nuestros cuatro amigos franceses bromeando sobre el partido de Ecuador con Francia el 25 de Junio, después de un efusivo abrazo se dirigieron en dirección hacia Sucre.
Como siempre nuestros amigos del rotaract  ahora el club Cochabamba se portaron a la altura . Jose Luis, Dany y Faby como buenos anfitriones nos dieron un paseo nocturno por la hermosa Cochabamba y para  cerrae con broche de oro estos tres días nos invitaron a un Sillpancho plato típico de aca y muy sabroso también.

La Paz, llegamos a la capital Boliviana

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Hoy se cumpliría un hito más de nuestra travesía, estábamos a 70 Km de la capital boliviana, empezamos a pedalear muy temprano con la ilusión de llegar a La Paz.

Una de las ventajas de pedalear por el altiplano es que hay pocas pendientes y puedes avanzar rápidamente, a las 13H00 habíamos llegado hasta la ciudad del Alto donde nos detuvimos para almorzar, esta ciudad se caracteriza por ser muy comercial, aquí se encuentran las grandes fábricas de todo tipo de producción, múltiples negocios, el aeropuerto, hay mucho movimiento de gente que hasta cierto punto es estresante.

Después de almorzar y darnos unos pocos minutos de descanso avanzamos hacia La Paz pero antes de empezar el descenso a la capital boliviana vimos una plaza donde estaba un monumento al Che Guevara hecho de diferentes engranajes metálicos de distintos tamaños en homenaje al hombre idealista que soñó con la revolución boliviana y justamente en este país, donde fue fusilado por agentes de la CIA, nace su leyenda.

Observamos unas enormes torres de acero que soportaban unos cables sobre los que se sostenían unas cabinas metálicas color rojo, era un teleférico que estaba próximo a ser inaugurado, esta obra de transcendental importancia para la capital boliviana a más de ser un atractivo turístico su función principal es la de transportar a las personas que se movilizan desde La Paz hasta el Alto y viceversa, hay tres circuitos que conectan a la ciudad, uno de color rojo, otro de color verde y el amarillo, el amarillo transportara a la gente dentro de La Paz al sur mientras que el verde hace la conexión entre la línea roja y la amarilla atravesando el centro de la ciudad.

Llegamos a La Paz y fuimos directamente al centro de salud para que nos ayuden con la vacuna de la fiebre amarilla pero no logramos nuestro objetivo ya que sólo te pinchan los martes y jueves.

Nos dirigimos a la Casa del Ciclista donde iba a ser nuestro lugar de descanso durante nuestra estadía en la capital, en este lugar conocimos a personas muy interesantes, con miles de historias enlazadas a través de un sueño, una bicicleta y una sola palabra que engloba todo lo anterior “Libertad”.

Conocimos al interesante Pablo Olias de origen español quien viene recorriendo Sudamérica desde hace 1 año y medio con un proyecto sumamente espectacular llamado TitiriBici que consiste en robar una sonrisa a muchos niños de lugares recónditos de nuestro continente a través del teatro de los títeres.

Pablo es arquitecto de profesión, él diseña y construye desde hace 20 años cuando creó su primer títere y empezó a romper las fronteras regalando alegrías y sueños a miles de niños.

Su viaje por nuestro continente lo inicio desde Brasil pasando a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y ahora en Bolivia, al proyecto le falta 1 año para terminar y completar los 20000 Km de sonrisas grabadas en su memoria porque no cobra un centavo por este show, se siente feliz cada vez que ve una sonrisa de un niño plasmada en su carita producto del baile y movimiento de sus marionetas.

También conocimos a amigos de Francia y de Chile: Mathias, Clementine, Eva, Fransua y Jaime, cada uno con proyecto de historias muy interesantes, las amistades se van tejiendo, ahora hasta en el extranjero pero siempre a través de una bici la que nos convierte en compañeros del pedal y de sueños.

Al siguiente día realizamos algunos trámites como el carnet de la fiebre amarilla, comprar nuevos chips de Bolivia, hacer revisar las bicis, lavar la ropa, etc. Ese mismo día nos llamó María Eugenia una amiga muy agradable y sobretodo muy servicial, ella como representante del Rotaract de Bolivia nos dio la bienvenida a su país, después de hacernos recorrer La Paz fuimos a probar unas empanadas típicas conocidas con el nombre de salteñas que estuvieron deliciosas, estuvimos acompañados de sus familiares, su hermana, su cuñado, sus hijos y sobrinos quienes se portaron de maravilla, se siente una alegría inmensa poder encontrarte con estas personas quienes te dan un trato especial sin conocerte y te hacen sentir que eres parte de su familia.

Más tarde Caro y Cat sobrinas de María Eugenia nos llevaron a una de las reuniones que ellos tienen como Rotaract, conocimos más amigos quienes nos abrieron las puertas y nos hicieron sentir parte de su gremio y de quienes nos vamos muy agradecidos por tanta gentileza, les deseamos éxitos en sus actividades y que sigan adelante.

Andrés estaba enfermo con problemas del estómago, inmediatamente Maria Eugenia nos contactó con un médico el que después de unas horas lo atendió y le detectó una bacteria que había provocado la enfermedad.

Le dio un día de recuperación, tendríamos que retrasar nuestro viaje unos días hasta que se sienta mejor Andrés, lo que aprovechamos para conocer La Paz, sus alrededores, planear lo que resta del viaje y sobre todo disfrutar de la compañía de los Cicloviajeros de la Casa del Ciclista con quienes compartimos las frías noches de la Capital.

El día que Andres se recuperó y que pudimos avanzar coincidió con el cronograma de nuestros amigos franceses, chilenos y españoles así que saldríamos en una gran caravana bicicletera internacional rumbo a Cochabamba rumbo al objetivo trazado.

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Copacabana playa sol y arena a 4000 m.s.n.m

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Despertamos como de costumbre temprano en Pumata en el hostal municipal, un poco ya acostumbrados al frío pero aqui al encontrarse Pumata en la ceja de la montaña un gélido viento corría y arrastraba la hojarasca del parque, ya se extraña bastante el calorsito de las partes bajas que tuvimos durante las primeras semanas del viaje.

Ya a las 7 de la mañana estabamos en la ruta, para hoy nos esperaban aproximadamente 100km de pedaleo, la cual incluia el paso por la frontera Boliviana para al final del dia llegar a Huarina, es así que seguimos bordeando el Lago Titicaca, ya había algo que me llamaba la atención  desde ayer en el lago se observaba como formacionee rocosas o muelles a un par de kilómetros lejos de la orilla pero no fue hasta hoy que las pude observar de cerca, además que pude conversar con Luis la persona que nos sirvió el desayuno; se trataba de criaderos de truchas en jaulas en donde diariamente les llevaban el balanceado para su alimentación, comentaba que es un proyecto nuevo menos de un año,  este tipo de producción de peces irá cambiando paulatinamente el paisaje de las orillas del Titicaca, que de seguro traerá consecuencias ambientales como la fuga de algunas truchas de los estanques y comenzarán su proliferarse por todo el lago; al ser una especie exótica, dominante y ajena a este ecosistema reducirá drásticamente las especies nativas del Titicaca.

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Después de 35km de recorrido habíamos llegado a Casani que era el punto fronterizo entre Perú y Bolivia,  aqui chequeamos nuestros pasaportes y cambiamos unos  cuantos soles por bolivianos, avanzando hacia el control boliviano nuevamente se me rompió la cadena esta vez con Ernesto tardamos mucho más que la vez anterior para solucionarlo,  tuvimos que sacarle dos eslabones a la cadena lo cual provocará mayor presión al utilizar todos los cambios,  vamos a ver como es su desempeño pero lo más probable es que la reemplace por una nueva en la Paz.

Arreglado esto y después de cumplir los respectivos controles migratorios en Bolivia avanzamos hasta Copacabana ubicaba a menos de 10 kilómetros desde la frontera. Este lugar era lo mas parecido a montañita en Ecuador bares restaurantes rusticos de colores vivos, playa sol gringos y arena con el pequeño detalle que nos encontrábamos a orillas de un lago y a cerca de 4000 metros de altitud, vaya diferencia!!!
Alrededor de este sector del lago existen dos islas de la luna y del sol respectivamente, donde los turistas son transportados diariamente a disfrutar de la magia del Titicaca.

En la plaza Sucre almorzamos en un restaurante de comida Tailandesa, que luego de hacernos amigos con la dueña nos hizo un buen descuento,  sin temor a equivocarme ha sido la mejor comida que hemos probado desde que iniciamos el viaje, no recuerdo  exactamente los nombres exóticos de los platos pero estuvo delicioso, si algún día pasan por Copacabana no duden en visitar este restaurante su nombre es Thai Palace.

Durante la comida Doña Susana nos recomendó que no nos vayamos sin visitar el cerro calvario, así que encargamos las bicis aquí y empezamos a subir el empinado empedrado hasta la cumbre, cuando finalmente llegamos  por primera vez tuvimos una vista privilegiada y observar la magnitud del lago Titicaca nuestras miradas se perdían en el horizonte, se divisaba las islas del sol y la luna, entre otras, a nuestro lado izquierdo teníamos una postal de la pequeña pero muy acogedora Copacabana con su muelle y varias embarcaciones fondeadas similar a cualquier puerto de una ciudad costera. La denominación de este cerro es en virtud de que desde la base hasta la cuspide existen cruces que en semana santa se abarrota de feligreses para rezar el viacrucis, en ciertas partes del ascenso si resulta un verdadero calvario, asi que por varias razones acertaron en colocarle ese nombre.

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Ya de regreso recogimos nuestras bicicletas y continuamos la ruta para ascender por una montaña en el altiplano y descender hasta Tiquina donde la carretera se encuentra con el lago y la única vía para cruzar es a través de la gabarra para los automotores y botes pequeños para las personas, aquí nos deleitamos observando como el motorista alimentaba a las gaviotas con canguil y esta se disputaban y revoloteaban por apoderarse de uno de los granos.  Ya en el otro lado avanzamos hasta Huarina donde pasamos la noche con mucha expectativa ya que al siguiente día llegaríamos a la capital Boliviana y queríamos llegar pronto para adelantar algunos temas logísticos.

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Dantesto, místico y apacible Titicaca

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Al habernos dirigido en dirección sureste desde pisco hace aproximadamente unas tres semanas ya amanecia mucho mas temprano es asi que un rayo de sol se filtraba entre las cortinas de la habitación a las 5:45 de la mañana que a pesar de ser nuestro dia de descanso nos despertó, sin embargo nos quedamos un rato mas en la cama, luego de ello nos dirigimos a la plaza de armas que estaba un poco distante, cerca de aquí desayunamos y conocimos parte del centro de la ciudad donde conversamos brevemente con un policía de turismo sobre la forma mas rápida y económica de  visitar la isla de los Uros en el lago Titicaca el cual nos recomendó que vayamos directamente al muelle y que por 10 soles nos llevaban y traían de este lugar.

Es así que nos dirigimos hacia allá, esperamos unos 10 minutos para que se llene de mas turistas la embarcación comunitaria y zarpamos, conforme  abandonabamos el muelle se podía apreciar  que la ciudad de Puno era prácticamente  un medio anillo que era bañada por el agua helada del majestuoso Titicaca.

Ya lago adentro el bote se hacia espacio entre la totora que crecia en el lago y disfrutabamos ver nadar y de fugaces inmerciones en el agua de varias especies de aves lacustres andinas como gaviotas,  fochas, patos, patillos, aquí vino a mi mente esa historia que la escuche por primera vez en mi vida escolar sobre el mítico origen de los Incas que desde estas aguas del titicaca, salieron Manco capac y Mama Ocllo y empezo a forjarse la dinastía Inca que se asentaria en gran parte de Sudamérica. 

De repente Ernesto mencionaba que ya habíamos llegado a las islas de los Uros, regrese a ver para tener una visión panorámica y era impresionante la cantidad de islas que existía era una verdadera ciudad. Nos bajamos del bote y ya nos esperaba el guía nativo, quien nos hizo sentar a su alrededor de él en unos rollos hechos con totora y enseguida inicio su relato sobre la historia de los Uros.

Describia que la altura del lago estaba a los 3810 de altura, las islas flotantes eran un total de 85 que estan conformadas cada una por familias, es muy interesante la historia de los Uros ya que ellos eran los que gobernaban las orillas del lago pero con la llegada de los Incas al verse mas debiles optaron por internarse en las balsas de totora lago adentro, donde estas eran sus viviendas, subsistian de la pesca, caza de aves y recolección de sus huevos, de a poco se fueron asentando y construyendo las islas flotantes que en al actualidad son muy visitadas por los turistas convirtiéndose en la primera fuente de ingreso para los Uros.

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De su relato lo que más me llamo la atención fue que todas las semanas tienen que cubrir toda ls superficie de la isla de una capa de totora para evitar que está se llene de lodo y se hunda. Luego de esta corta pero amena narración nos tomamos algunas fotografías y regresamos a tierra firme. Por la tarde visitamos una cafetería de la ciudad donde nos habian recomendado el café Tunki el cual había sido merecedor de varios premios internacionales por su agradable aroma y que definitivamente fue así, ya casi al terminar el café y predisponernos a salir nos hicimos amigos de Alfonso y Elena chileno y española respectivamente donde entablamos una interesante conversación sobre la bicicleta, politica sudamericana e intercambiamos contactos e información sobre sitios interesantes, nosotros sobre Cusco que ya habíamos visitado y ellos sobre el.norte boliviano que estábamos a pocos dias de llegar,  de esta manera termino nuestro día en Puno.

La mañana siguiente amaneció fría como de costumbre, estos últimos días nos hemos estado movilizando entre los 3500 a 4000 metros de altura bordeando el Lago Titicaca que es el lago navegable más alto del mundo, los medios de comunicación han pronosticado heladas en esta zona con temperaturas bajo cero por lo que debemos llegar a hoteles y pedir cobijas extra para taparnos del frío penetrante y así lograr descansar para continuar el viaje al siguiente día.

Avanzábamos rumbo a Copacabana en Bolivia, estaba planeado recorrer 140 Km hasta este lugar y cruzar la frontera despidiéndonos de Perú, a las 10H30 de la mañana teníamos ya 54 Km de avance cuando uno de los pernos que sujetaba la parrilla trasera de mi bicicleta se rompió quedándose parte del mismo introducido en el agujero e impedía que podamos solucionar el problema reemplazandolo con otro perno, nos faltaban 15 Km para llegar a una ciudad llamada ILAVE, Andrés tuvo que hacer a su bicicleta de remolque así que nos distribuimos las cosas que tenia en la parrilla posterior para avanzar hasta esta ciudad y buscar alguien que pueda ayudarnos.Una vez en ILAVE pedí información a un señor que tenía un negocio de venta de lubricantes sobre un sitio donde nos puedan ayudar a resolver el problema, estamos próximos a cruzar la frontera a Bolivia y la gente peruana nos sigue sorprendiendo, este señor se llamaba Carlos e inmediatamente nos escoltó hasta el taller del señor Rubén Olguín. Una vez en el taller don Rubén se encontraba realizando un soporte para una llanta de una volqueta, los dueños de la volqueta estaban presentes en el taller observando el trabajo, en eso Carlos les comenta de nuestra calamidad y los clientes de Rubén muy solidarios le autorizaron para que nos ayude a nosotros primero.Hicieron un ruedo alrededor de nuestras bicicletas y se reían porque veían que en nuestras maletas cargábamos todo tipo de herramientas para solucionar los problemas más frecuentes, bromeaban entre ellos y decían que en su volqueta no tenían herramientas y que nosotros estábamos mejor equipados que ellos.

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Me tomó más tiempo sacar la parrilla y desarmar la llanta de la bicicleta que a don Rubén solucionarnos el problema al sacar el pedazo del perno roto del agujero, muy contentos volvimos a armar las cosas sobre las bicis, nos tomamos la rigurosa foto del recuerdo con todos los amigos peruanos que nos ayudaron y continuamos nuestro viaje.Ya en horas de la tarde observamos un pequeño muelle en el lago, unos niños Alex y Santiago bajaban corriendo hacia el muelle para darse un chapuzón así que después de haber pedaleo 100 Km decidí acompañarlos, después de todo cuando volveré a tener la oportunidad de nadar en el Titicaca pensé.Después de este reconfortante baño seguimos avanzando, observamos un grupo de personas indígenas vestidas con trajes negros elegantes haciendo un ruedo y parecía que estaban en una ceremonia, ellos hablaban Aymar, una señora nos comento que ese traje lo utilizan para reuniones especiales donde se analizan temas comunitarios ya que ellos eran tenientes políticos de las comunidades del sector, estas reuniones se daban todos los martes y se izaba la bandera peruana como señal de patriotismo.Finalmente habíamos pedaleado 117 Km, eran las 17h30 y ya estaba obscureciendo, estos días el sol se esconde a las 18H00, llegamos hasta un pueblito llamado Pumata que quedaba a 30 Km de la frontera donde descansamos con la ilusión de que cruzaríamos a Bolivia al siguiente día.

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El volcán mas pequeño del mundo y el Altiplano peruano

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Iniciamos este tramo muy temprano, la temperatura estaba alrededor de los 2º C así que nuestra vestimenta comprendía un par de guantes de lana, dos chompas, una licra térmica y un calentador sobre la licra para mantenernos calientes por lo menos las primeras horas de la mañana hasta que el sol poco  a poco nos vaya abrigando, a unos 25 Km de la ruta nos detuvimos a observar una hermosa cascada bajo la riel del tren que transportaba a los turistas en la ruta Cusco – Puno, queríamos fotografiar este paisaje andino, aquí observamos que había un restaurante a través del cual llegábamos a un punto privilegiado para poder lograr nuestro cometido. Andrés pidió la autorización a los dueños quienes gustosamente nos permitieron ingresar a su propiedad y después de realizar múltiples fotografías, incluidas las de nuestros auspiciantes, iniciamos una conversación muy interesante con Fernando Castelo, administrador del restaurante La Pascana quien nos indicaba que había dedicado algunos años de su vida a investigar, a través de diferentes autores, sobre el imperio Inca y nos comentaba datos muy interesantes sobre su historia, recomendándonos cierta literatura que él consideraba era la más cercana a la realidad a diferencia de la información que podíamos encontrar en los libros de Garcilaso de la Vega respecto a la historia de los Incas. A nuestra despedida llenó nuestras cantimploras de Té de Coca y nos enseñó un rito ancestral que los Incas realizaban al iniciar su día que consistía en seleccionar las  tres mejores hojas de Coca y dedicarlas a sus Apus (montañas que eran consideradas sus dioses), realizaban una petición luego las soplaban para ser  lanzadas al aire, se las comían o las lanzaban a un río, esto era una señal de buena suerte o buena energía.

Continuando nuestro viaje y tomando en cuenta la recomendación de nuestros amigos franceses llegamos hasta Aguas Calientes de Occabamba, un balneario cuyo atractivo consistía en piscinas de aguas de manantial que brotaban de un volcán que lo consideraban el más pequeño del mundo las cuales alcanzaban una temperatura de hasta 50 º C, lo interesante de este lugar es que era administrado por la comunidad la misma que se beneficiaba de los ingresos económicos que generaba este sitio visitado por muchos turistas al estar ubicadas a un lado de la carretera principal, de acuerdo a los comuneros estas aguas tienen propiedades curativas y son buenas para algunas enfermedades basándose en estudios realizados en laboratorios.

Antes de ingresar al balneario un exquisito olor nos llamó la atención a Andrés y a mí,  el cual provenía de unos hornos artesanales donde se preparaban suculentas carnes a la parrilla como la trucha, el pollo y el cordero, no dudamos ni un minuto en probarlos así que después de regatear el precio y ponernos de acuerdo con la caserita nos instalamos a degustar de una carne de cordero y una trucha a la parrilla.

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Después de haber llenado nuestras barrigas y tener el corazón contento ingresamos al balneario por un módico precio de 2 soles cada uno, don Julián, quien era el administrador del lugar nos dijo que podíamos utilizar todas las instalaciones y que era un gusto para él recibirnos en Aguas Calientes. Hacía mucho frío ya que nos encontrábamos cerca de los  4000 metros de altura pero al ingresar a la piscina todo el frío desapareció y solo se sentía como los músculos se relajaban al contacto con el agua, después de haber pedaleado alrededor de 2600 Km este baño era justo y necesario.

Luego de disfrutar de las relajantes y cálidas aguas termales, nos despedimos de Occabamba, recargamos nuestras cantimploras con mate de muña (planta característica de los páramos peruanos) por un sol cada uno y partimos rumbo a Puno durante nuestro ascenso pudimos disfrutar de paisajes mágicos que solo nos puede regalar la Pacha mama,  y observar algunas especies de aves como gaviotas, halcones, palomas y particularmente un simpático Curiquingue que por el lapso de media hora se burló de mi varias veces, justo cuando me predisponía a sacarle una foto volaba y se posaba unos metros más adelante en la carretera y así esta escena se repetía por varias ocasiones, finalmente y ante la ausencia de mi lente telefoto de larga distancia el Curiquingue salió victorioso y no pude llevarme un retrato de esta imponente ave que domina los páramos andinos.

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A propósito del lente telefoto, así como también mis binoculares  eran parte de mi equipaje cuando salí de Loja, donde podía combinar y disfrutar de todas mis pasiones en un solo viaje,  la fotografía de naturaleza, la observación de aves y el cicloturismo, lamentablemente debido al gran peso que llevábamos en las alforjas tuve que enviarlos de regreso a Ecuador, ahora luego de poco más de un mes paradójicamente nos hemos vuelto a cargar de peso entre chompa, guantes, gorro, bufanda  y medias de alpaca para soportar el gélido frío, ya a esta altura del viaje el tema del peso ha  pasado a un segundo plano ya que hemos ganado mayor vigor y fortaleza en la fuente de energía que son nuestras piernas.

Después de esta breve reflexión, habíamos llegado a la Abra La Raya que era la cima de la carretera y la división jurisdiccional entre el Cusco y Puno, aquí llamaron mi atención dos cosas, la primera que luego de haber pasado gran parte de la cordillera de los Andes por primera vez teníamos un cielo totalmente despejado y podíamos disfrutar del glacial de la cordillera y la segunda que en este punto es decir a los 4500 metros de altitud había un mercado artesanal a la intemperie, no sé cómo esta gente soporta estos vientos helados todos los días para ganarse unos cuantos soles, de seguro con los años sufrirán problemas relacionados a la artritis y reumátismo

A partir de aquí iniciamos a descender en dirección de Puno a lo largo de la vía podíamos observar centenares de Alpacas, en uno de estos rebaños me detuve un momento para conversar con Don Eriberto que pastaba estos camélidos sudamericanos, él era empleado de una Universidad de Puno que en este sitio tenían una finca experimental para los estudiantes de zootecnia, en donde su jornada empezaba todos los días a las 6 de la mañana y terminaba en el ocaso del día, su único colega de pastoreo era Capitán su perro que a más de ser su compañero era el encargado de corretear a cualquier Alpaca que intentanse fomentar el desorden y no acatar las órdenes de .Don Eriberto.

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Finalmente luego de terminarse el descenso comenzamos a ciclear por el altiplano peruano que eran unas rectas interminables  y muy monótonas, después de recorrer decenas de kilómetros de esta tediosa travesía arribamos a Juliaca un poblado relativamente grande no pudimos observar su real dimensión ya que enseguida nos emrrumbamos hacia Puno  pero a primera vista era un  poblado donde predominaba el desorden y bastante comercio informal, nos despido con un fuerte viento que levantaba el polvo de sus calles, sin mas continuamos nuestro trayecto por el altiplano y al igual que el tramo anterior eran largas rectas rodeadas de pajonal y cada cierto tramo bañados por sistemas lacustres, de esta manera y ya entrada la noche llegamos a Puno que debido al cansancio y al cansancio encontramos un hostal económico en las afueras de esta ciudad y descansamos profundamente.

Al parecer no mencionamos en el texto, pero  este recorrido lo hicimos durante dos día, en donde hemos compilado el relato de Ernesto y el mío del segundo día.

Chuño, chivos lanudos & Cicloviajeros

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Antes de abandonar Urcos y seguir con nuestro cotidiano pedaleo pasamos por el parque central buscando donde nos sirvan un cafecito caliente para servirnos con los tamales  que habíamos traído del Cusco. En una de las esquinas encontramos las chutas (pan) de aspecto similar al bollo lojano pero de un tamaño enorme parecían pasteles, como estaban económicos y además fueron recomendados por Rocío una amiga que conocimos en Lima y siempre está pendiente de nuestro viaje, nos va guiando y dando algunos tips para la ruta; más que todo ella ella conoce bien esta zona desde el Cusco  a Puno ya que su niñez y juventud la vivió en esta región.

Bien comidos nos dirigimos rumbo a Sicuani a unos 120 kilómetros de Urcos en un inicio la vía era relativamente plana. Avanzando ya más de una hora de recorrido me sorprendió ver una veintena de chivos lanudos a estas alturas (3500 metros sobre el nivel del mar), en Ecuador es característico observarlos en los valles secos interandinos; estos eran arriados por Elisban un niño de 8 años que vestía una chompa verde con un par de huecos en una de sus mangas, lo primero que se me ocurrió  preguntarle fue que  si no debería estar a estas horas (10:am) en la escuela, me respondió que no hubo porque hay paro de profesores; ya en Ayacucho otros niños me habían comentado un hecho similar en este distrito, sin ser un correista apasionado pero ya hace muchos años que en Ecuador no vemos  un evento similar que en gobiernos anteriores era el pan de todos los  días.    Unos metros más atrás llegaba su Madre cargando  medio saco de papas con paja me contaba que recién las recogió ya que las había dejado la noche anterior al pie de su terreno para que estén listas para hacer el plato típico de esta temporada del año. En esta época del año en los Andes peruanos entre mayo y julio es épocas de heladas es decir la temperatura en la madrugada baja a los 10 grados bajo cero aproximadamente, entonces este fenómeno produce en las papas un sancochamiento que luego de ser pasadas por el vapor de una olla les da un sabor característico que se las sirven con un buen pedazo de queso derretido a toda esta receta la conocen con el nombre de Chunio.

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Más adelante al iniciar una cuesta sentí un ligero sonido en la cadena al hacer un cambio un poco más suave pero no le tome mucha importancia, luego del descenso e iniciar nuevamente otra cuesta observé como la cadena se desprendió totalmente de la bicicleta, para solucionar esto tuve que descargar todo el equipaje y llamar a Ernesto que tenía la herramienta adecuada, si bien es cierto manejamos un poco el tema de mecánica bicicletera, nos costó una media hora entender el sistema y solucionarlo. Me predisponía seguir viajando, pero solo logre avanzar unos metros hasta que detuve nuevamente pero esta vez no por un problema mecánico sino porque observé a mi derecha una bicicleta con alforjas y una persona descansando arrimada al poste de luz hojeando un libro, me acerqué para saludarlo; era un Japonés, fue algo muy gracioso  lonque sucedió, aunque mi inglés no es muy bueno lo salude y me comentaba que no hablaba español y que su inglés era igual o mucho más básico que el mío, junto con Ernesto entre señas e inglés básico entendimos que era oriundo de Yokohama había llegado a La Paz e iniciado su ciclotravesía hace 7 días y terminaba su viaje en el Cusco, cuando me predisponía para sacar una fotografía observó mi cámara y nos decía entre señas e inglés que precisamente él trabajaba para Canon en el tema de software, le obsequie un guineo que lo acepto gustoso y una manilla de nuestro proyecto  y nos despedimos y continuamos cada uno su viaje nosotros al sur y el en dirección norte.

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Hoy definitivamente era el encuentro de esa gente que utiliza la bicicleta como una opción para descubir  Sudamérica de una manera distinta  y más profunda llena de muchos matices, ya cerca de unos 60 kilómetros me encontré con una pareja de novios franceses Xavier y Mariom fotógrafo y diseñadora gráfica respectivamente una buena combinación para tener unas buenas postales de los paisajes y vivencias diarias que te da la bicicleta. Ellos habían iniciado su viaje en Salta – Argentina y al igual que Egawa (que por cierto era el nombre del japonés) terminaba su aventura en Cusco.

Luego de este par de encuentros bicicleteros y de la ruptura de mi cadena pensé que nos iba a producir un retraso en el kilometraje diario planificado para hoy, pero después de haber librado con las pendientes de los Andes ya más de 15 días, esas pampas con le dicen en el Perú a las partes planas las hicimos muy rápido a unos 30 km por hora aproximadamente, es así que a las 5 de la tarde ya estábamos en Sicuani, listos para descansar y enfrentar la ruta de mañana que nuevamente nos llevará sobre los 4500 metros de altitud.

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Relatado por: Andrés Verdezoto